Aprovechando el periodo estival, en el que solemos tener algo más de tiempo libre para dedicarnos a realizar diferentes experiencias que son de nuestro particular interés, Marina y yo, estuvimos realizando una quema de vasijas de cerámica en serrín que suele llevarse a cabo en: un hoyo en el cual se monta una hoguera, un barril metálico o un hornito construido con ladrillos; imitando a nuestros antepasados echamos un buen rato; fue algo bastante divertido y el resultado bastante sorprendente; es un proceso algo laborioso de hacer, pero merece la pena; muy didáctico y asequible para todas aquellas personas que disfrutan haciendo cerámica y que no disponen de un horno.
La creatividad infantil, la imaginación y la técnica, forman un bonito trio, pero si no están en el orden correcto, la imaginación, dejará de volar, al igual que una mariposa cuando la atrapamos; sus alas, no volverán a aletear, aunque la volvamos a soltar. La enseñanza artística, también tiene su parte psicopedagógica; si no se hace correctamente, estaremos destruyendo al mensajero. Tod@s los niñ@s son artistas en potencia, tod@s tienen imaginación; plasmarla de forma creativa, debe ser un juego de ensayo error, donde la experimentación, sea lo más importante, no el acierto; toda creación es útil, independientemente de su técnica y resultado final. Si solo valoramos los aciertos, estaremos programando a los niñ@s a apostar sobre seguro y abandonar la experimentación; serán de esta manera adultos no creativos. Para aquellos adultos, cuyo niño interior, ha sobrevivido a la etapa de desarrollo y hemos llegado a la etapa adulta siendo personas creativas, somos afortunados y co...









































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