Los comienzos fueron muy difíciles, tras una inversión económica inicial, compramos nuestro segundo horno de gas, el torno, laminadora y otros utensilios que preveíamos necesarios. Pronto, nos pusimos a trabajar sin pensar demasiado hacia donde queríamos llegar, queríamos comprobar como funcionabamos juntas las tres personas que inicialmente formábamos parte de este proyecto.
Por inercia, unos meses más tarde de nuestro comienzo, nos presentamos en el mundillo comercial a través de una feria de muestras de nuestra localidad; pronto recibiríamos nuestro primer encargo, la decoración integral de un conocido bar de copas lo que suponía nuestra primera gran prueba y el recuperar parte de nuestra inversión económica inicial.
Uno de los tres miembros del grupo que pusimos en marcha el taller, demostró pronto no saber estar a la altura, ni saber trabajar en equipo, Marina y yo tuvimos que tomar nuestra primea decisión difícil y decidimos no contar más con él.
El proyecto inicialmente nos venía un poco largo, un mural enorme dividido en tres secciones, otro más pequeño para el exterior, plafones, tazas, platos, etc. Marina y yo, estuvimos conviviendo con el barro durante bastante tiempo, pero finalmente conseguimos sacar adelante nuestro primer proyecto comercial, necesitábamos demostrarnos a nosotros mismos que no nos íbamos a rendir fácilmente.
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